
La dignidad de la persona humana es la valoración de la persona humana por el solo hecho de ser tal, debiendo siempre considerarse como un fin y no un medio. “La característica esencial del hombre, que lo separa de las demás criaturas, consiste en estar dotado de la inteligencia, que le permite conocer la ley que se cumple en él e imponerse de la realidad que lo circunda, y del libre albedrío, que le faculta para actuar en forma que propenda a la perfección de su ser o lo aleje de ella. La dignidad del hombre tiene, al mismo tiempo, como fundamento que, según la Revelación Divina, ha sido creado a la imagen y semejanza de Dios para encontrar, más allá del tiempo, su plena felicidad en El” (Silva Bascuñán, 1997).
